Gobernanza comunitaria para reducir la pobreza implementando procesos certificados de miel

La apicultura se ha convertido en un medio de vida alternativo para muchas familias rurales del país. Es una actividad que se desarrolla de manera sostenible en áreas abiertas y consume relativamente pocos recursos naturales (agua, suelo, bosque). Sin embargo, requiere de la cercanía de ecosistemas diversos, en calidad y cantidad, que provean distintas fuentes de néctar que permitan a las abejas recolectar la miel hacia los apiarios. Esta importante actividad asegura la conservación del hábitat y de la diversidad biológica ya que la polinización de las plantas en or, salvajes o cultivadas, es indispensable para que la vida continúe sobre la tierra.

Implementación de cadenas de valor


Mediante la apicultura, las comunidades reciben ingresos derivados de la comercialización del polen, el propóleo, la jalea real, la cera y, por supuesto, la miel. Estos productos y subproductos pueden ser procesados a nivel familiar y ser comercializados en mercados nacionales e incluso internacionales. La rentabilidad depende de la implementación de buenas prácticas apícolas y de la identificación de un mercado establecido. Además, tradicionalmente la miel ha tenido una función medicinal y nutritiva y los beneficios de los subproductos han generado mucha atención a nivel mundial para paliar los efectos de diversas enfermedades.


El Programa de Pequeñas Donaciones en alianza con la Asociación Red de Apicultores para el Desarrollo Sostenible de Suroccidente (ARAPIS), está apoyando a comunidades indígenas de la Cuenca del Río Nahualate para fortalecer la producción, procesamiento y comercialización de miel y sus productos derivados. Para ello, se busca la certificación para lograr una producción de miel orgánica y de comercio justo. Con estas certificaciones los productores/as comunitarios pueden vender a un nicho de mercado específico a mejores precios y de manera directa, principalmente

en Europa y Estados Unidos.


"No tengo cómo cambiar mi pasado. Pero... El proyecto me da herramientas para hacer mucho para mejorar mi futuro, el de mi familia y el ambiente de quienes me rodean."

Ligia Magdali Ávila Ortiz de Coc, Concepción Ixtacapa, San Antonio Suchitepequez.



BENEFICIARIOS: 15 mujeres y 15 hombres

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