Guardianes del bosque nuboso del Cerro Amay

La comunidad de Chimel, conocida como Laj Chimel de San Miguel Uspantán, se encuentra en el Cerro Amay, en el departamento del Quiché. Este territorio ha sido protagonista de procesos históricos. Uno de ellos fue el conflicto armado interno de Guatemala, donde se desarrolló una persecución principalmente a los pueblos indígenas. La comunidad ha luchado por superar los rezagos del conflicto, la falta de acceso a oportunidades para su desarrollo integral y por fortalecer su organización comunitaria.

Conservación comunitaria de paisajes terrestres


Los bosques del Cerro Amay se han visto amenazados durante los últimos años debido a la expansión de áreas para cultivo, el establecimiento de nuevos poblados, la apertura de caminos y el sobreuso de sus recursos. La Asociación para el Desarrollo Integral de Chimel (ASODICH), con el apoyo técnico de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (FUNDAECO), han generado acciones de protección de los bosques nubosos del Cerro Amay, buscando proteger el hábitat de especies endémicas y amenazadas, incluyendo el corredor biológico de aves migratorias y residentes, como el Quetzal. La conservación del Cerro Amay, se ha visto favorecida por un histórico esfuerzo comunitario por organizarse y manejar de forma común los recursos naturales del área. Sin embargo, la falta de recursos han provocado que las comunidades opten por vender su tierra, o expandir la frontera agrícola, causando más degradación del bosque nuboso local.


El Programa de Pequeñas Donaciones está apoyando los esfuerzos de las comunidades del Cerro Amay en desarrollar sus capacidades técnicas, financieras y de gobernanza para el manejo, protección y restauración de los recursos naturales, en especial del Quetzal (Pharomachrus mocinno).


El Quetzal es una de las especies animales más importantes de Guatemala, tanto por su valor ecológico como cultural y social. A nivel regional, el Quetzal muestra una fuerte disminución en el tamaño de sus poblaciones y es afectado por la pérdida de las áreas que son su hogar, por lo que se encuentra en amenaza de extinción. Por ello, es necesario apoyar iniciativas que protejan el hábitat del Quetzal y aseguren el aprovechamiento sostenible de los beneficios de la conservación de los recursos naturales de las comunidades indígenas que los protegen.


“El apoyo a través del proyecto comienza a generar importancia e involucramiento de las organizaciones comunitarias en la región en donde se busca el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones comunitarias.”

Víctor Aguare, Líder Comunitario y Presidente de ASODICH, Comunidad de Chimel, Uspantán, Quiché.



BENEFICIARIOS: 180 mujeres y 120 hombres


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